En este artículo el autor Tomás Escudero Escorza, Catedrático del área de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de Zaragoza, nos conduce por un recorrido cronológico a través del desarrollo evolutivo de la evaluación educativa.
A lo largo de la lectura el autor muestra la importancia de esta perspectiva histórica pues a través de ella es posible comprender la relación de la transformación de la evaluación educativa y los cambios económico-sociales que ha tenido que atravesar. El autor plantea a lo largo de su escrito que desde que el ser humano “descubrió” los procedimientos de evaluación, los ha aplicado para transformar y mejorar su realidad a través del perfeccionamiento de los juicios de valor y selección.
1. Antes de los tests y de la medición
Ya en la antigüedad los profesores utilizaban referentes implícitos, sin fundamento teórico que midiera logros en los estudiantes. Así Escorza refiere como en la época de griegos y romanos hasta la edad media tienen lugar los exámenes orales. Los exámenes escritos surgen en el siglo XVIII producto de la necesidad e importancia de comprobar la educación y habilidades individuales, debido a que aumenta el acceso a ésta.
La disciplina de la evaluación educativa ha transitado por diferentes procesos, hasta lograr determinar valores que reflejaran actitudes y/o aptitudes que permitieran medir el avance o posición de un individuo en determinada área del conocimiento, esto como una respuesta a los requerimientos de las Instituciones y los cambios sociales, culturales y económicos del momento.
En el siglo XIX la evaluación empieza a tornarse compleja ya que surgen los Sistemas Nacionales de Educación, del mismo modo surgen los títulos que respaldan una preparación específica como producto de una sociedad donde la burocracia se está imponiendo. Se comienzan a aplicar los tests escritos junto con las primeras técnicas evaluativas como un primer peldaño hacia referentes relacionados con la lectura y escritura.
A lo largo de la lectura el autor muestra la importancia de esta perspectiva histórica pues a través de ella es posible comprender la relación de la transformación de la evaluación educativa y los cambios económico-sociales que ha tenido que atravesar. El autor plantea a lo largo de su escrito que desde que el ser humano “descubrió” los procedimientos de evaluación, los ha aplicado para transformar y mejorar su realidad a través del perfeccionamiento de los juicios de valor y selección.
1. Antes de los tests y de la medición
Ya en la antigüedad los profesores utilizaban referentes implícitos, sin fundamento teórico que midiera logros en los estudiantes. Así Escorza refiere como en la época de griegos y romanos hasta la edad media tienen lugar los exámenes orales. Los exámenes escritos surgen en el siglo XVIII producto de la necesidad e importancia de comprobar la educación y habilidades individuales, debido a que aumenta el acceso a ésta.
La disciplina de la evaluación educativa ha transitado por diferentes procesos, hasta lograr determinar valores que reflejaran actitudes y/o aptitudes que permitieran medir el avance o posición de un individuo en determinada área del conocimiento, esto como una respuesta a los requerimientos de las Instituciones y los cambios sociales, culturales y económicos del momento.
En el siglo XIX la evaluación empieza a tornarse compleja ya que surgen los Sistemas Nacionales de Educación, del mismo modo surgen los títulos que respaldan una preparación específica como producto de una sociedad donde la burocracia se está imponiendo. Se comienzan a aplicar los tests escritos junto con las primeras técnicas evaluativas como un primer peldaño hacia referentes relacionados con la lectura y escritura.
2. Los tests psicométricos
A finales del siglo XIX se redimensiona la metodología de las ciencias humanas, surge la premisa de que la conducta humana podría ser estudiada utilizando procedimientos como la observación y la experimentación como resultado de la influencia de las corrientes de pensamiento positivistas y naturalistas que a su vez se apoyan en el rigor científico y la objetividad. De tal manera que las pruebas escritas adquieren mayor credibilidad sobre los exámenes orales. En este punto puede notarse un gran interés por profundizar en el estudio de parámetros e indicadores diseñados para medir habilidades en estudiantes y en otras áreas como la militar.
3. La reforma Tyleriana
De acuerdo a Escorza el verdadero surgimiento de la evaluación educativa lo marca Tyler y su aportación principal fue proponer un método para eliminar cualquier posibilidad de interpretaciones subjetivas de parte del profesor.
La base de su propuesta metodológica es plantear con claridad los objetivos, actividades, instrumentos de evaluación e interpretación de los objetivos alcanzados o no. Estas aportaciones continúan siendo de gran trascendencia incluso hasta la época actual.
4. Del desarrollo de los sesenta a nuestros días
En la década de los 60`s los profesores y autoridades aplicaban los procesos de evaluación alrededor de los estudiantes, no obstante la interpretación de tales procesos era independiente.
Esta circunstancia propició la aparición de numerosos modelos educativos con metodologías variadas dando paso a una visión de la realidad en términos cuantitativos y cualitativos. El autor señala estos dos modelos de análisis como complementarios pues en conjunto logran integrar y profundizar sobre el objeto de estudio.
Guba y Lincoln en los años 70`s abordan un indicador importante para la solución de problemas que no se había contemplado antes, y se refiere a los involucrados en el proceso de investigación, por medio de una propuesta de evaluación sistemática de 12 fases, que está dirigida a este grupo conocido como “grupos de riesgo” y sus aportaciones.
En consonancia con Guba y Lincoln, Stufflebeam propone establecer una incipiente normatividad de la investigación educativa, que en conjunto con otras disciplinas trabaje para el bien del sistema educativo y de la sociedad.
Personalmente considero que este artículo de Tomás Escudero ofrece una panorámica histórica a manera de vista aérea de lo que ha sido la evaluación educativa, sus alcances y su proyección. Es particularmente enriquecedor que expone muy claramente cómo las circunstancias sociales y políticas han determinado el proceso educativo a lo largo del tiempo, situación que prevalece hasta nuestros días. Es inevitable trasladar este pensamiento a nuestro país, y darnos cuenta de que no existen condiciones en consonancia con la evolución de los procesos educativos, sabemos entonces lo mucho que hay por hacer.
¿Quién acepta tomar la oportunidad de seguir indagando y mejorando la investigación en este campo?
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